viernes, 15 de octubre de 2010

SSShhhhhhhh.... Silencio, grabando

3,2,1 y…… ¡¡¡¡Dentro plano!!!

Los mismos personajes interpretando papeles diferentes marcados por el tiempo que nos separó en la distancia. Sólo nos separan cinco calles del escenario real pero se puede disimular con el ambiente sórdido de este lugar. Antes de grabar, el director se dirige al regidor para indicarle las últimas instrucciones: “Dentro música, copas a medio beber, cigarros encendidos y conversaciones a medias; Atento el chico del fondo, tienes que estar listo para pasar en medio de los dos. Recuerda que antes de pasar por el baño, interrumpes su conversación, la coges de la cintura y le susurras algo al oído. Da igual lo que digas porque no llevas micro y no entra el sonido; ¿Están maquillados ya los actores de la primera escena?; Por favor, quítenle el vaso a esa chica, no hemos empezado a grabar y está llevando su papel al límite. Hasta que llegue, puedes abalanzarte sobre cualquiera de los figurantes. Cuando atraviese la puerta, directa sobre él. Bájese el escote. Si se queda sin energía le hemos dejado en el baño un frasco de afrodisiaco. Y no se preocupe, si le dice que no, siempre le queda su amigo. Usan el mismo perfume y le recordará a él; el chico de la barra, por favor no se disperse, lleva distraído todo el ensayo, cuando entre ella en escena que no se note demasiado que todavía la mira de reojo. Conténgase y cuando estén los dos, entonces sí, síguela con tu mirada, pero sólo en ese momento; Y usted, no la espere, quédese en la puerta mirándola a lo lejos mientras ella, en la otra punta, se recrea. Cuando se levante y se dé la vuelta, desaparezca. Sólo así, ella, reaccionará a su ausencia; ¿Ha quedado claro? ¿Alguien tiene alguna duda? ”. “–Perdone- interrumpí. Me he perdido en la explicación ¿Esta vez me voy o me quedo?”. “Haga lo que tenga que hacer? ¿Ha leído el guión?; Por favor, las chicas del fondo que se pongan las cazadoras. Fuera hace frío ¿Ha escuchado? Usted también ¡Póngaselo! No nos queda tiempo. Está a punto de amanecer y va a parar de llover. Sólo nos quedan dos tomas ¡Todo el mundo a sus puestos!! Maquillaje!!!! Échele en la cara un color más pálido. Tiene que hacerse la sorprendida aunque se encuentren a menudo”; “-Soy muy blanca. No hace falta-. Además este año no me ha dado el sol“.
“¡Cámaras, focos y…… Acción! Mójate el pelo cuando entres, está lloviendo. Ustedes entren ya en escena”; “-Hola- -hola-, -¿Qué haces aquí? -soy de aquí-, -¿Cómo te va? Bien. Te ha crecido el pelo-, -¿Qué tal-, -Bien. Terminando de grabar- - ¿No estamos empezando?,- No. Ya se ha emitido-“; “¡¡¡¡¡Corten!!!!! ¿Pero qué os pasa? ¿¿No se saben el texto? ¿Por qué se dedican a esto si odian los focos? ¿Me está escuchando señorita??? Siga con las pesas, tiene que parecer fuerte y estar armada cuando aparezca. No puede demostrar debilidad ni melancolía. No se olvide que él interpreta en su papel a un encantador de serpientes sin fondo. Al espectador le da igual que tenga corazón y sentimientos. Sólo lo sabe usted y eso le tiene que dar igual porque él no lo puede mostrar. Volvamos a intentarlo ¿Qué toma es esta? Tú acuérdate de arrodillarte y suplícale” ; “-¿Otra vez?-“; “Sí. Otra vez. Nadie dijo que ser actriz era fácil ¿No se da cuenta de que si él la ve bien se quedará? Y usted….. ¿No quiere eso verdad???
Comenzamos desde el principio la misma escena! ¡¡¡¡Acción!!!! Chicos vuelvan a abrir la puerta. Señorita es su turno. No se quede taciturna”; “-“Seguiré mi camino si me mientes y dices que me has querido. Sólo necesito tu aprobación. Yo a cambio, dejaré de deberte lo que nunca me has dado. Seguiré la luz del faro. ¿Así está bien?-“; “Pero… No se levante y usted no se vuelva a quedar callado. Aterrice. Estamos aquí ¿En qué está pensado? No se puede quedar en silencio. Llevamos meses ensayando esta escena ¿Se ha vuelto a quedar en blanco? ¿Y ahora por qué se va corriendo? ¿Has visto lo que has hecho?”; -“¿¿¿Yooo????-“; “¿Dónde está el director del casting? Me rindo”; -“Perdone-repliqué- Quiero rescindir mi contrato-“; “¿No le importa perder todo su dinero?”; “-No. Nunca lo tuve-“; “Firme este papel y no vuelva mañana”; “-Gracias-”.

jueves, 7 de octubre de 2010

Tocando la cima

-Te cambio 2 escalones por 19- Fueron tus últimas palabras antes de evocar al silencio.
-Pero ya estoy casi en mi casa… Llevo 94 y sólo me quedan 12 para abrir mi puerta-.
-Vives en el ático. Te sobran peldaños- Fue tu primera frase cuando recobraste la voz-.
Esperaba que me empujaras por las escaleras de nuevo a las mazmorras, pero no hizo falta. Con el roce de tu mano, descendí por la barandilla al estrecho pasillo de la entrada de ese antiguo Monasterio que estaban rehabilitando.
-No sigas. Conozco el siguiente frame-
-¿También has tenido un dèja vu?-
-Tengo varios a lo largo del día. Como ya los reconozco, me pellizco hasta arañarme para dejar cicatrices y poderlos contar. Si no olvidas, no existen los recuerdos. Ahora vete y gracias. Con tu regalo, tengo que sumar 17 escalones a los que me faltaban para llegar a mi casa-.
-¿Y si lo dejas para más tarde? Está a punto de llover….
Con mi cara de Aiffé, sobraron las palabras. Sin embargo, los temblores de mi cuerpo me delataron al enredarse la espada con la armadura. Cuando subí el primer escalón escuché tu portazo. 5 segundos después, y con 4 peldaños más a mi espalda, empecé a percibir un sonido distinto al de las campanas que suelen colarse por mi ventana cada mañana. Salí a la calle para averiguar de dónde provenía y te vi a lo lejos. Me escondí entre los coches para que no notaras mi procedencia. Me quité las zapatillas para no hacer ruido y recorrí el asfalto descalza tragando tu mismo aire y sintiendo tu respiración. Las notas sonaban cada vez con más fuerza y contenían palabras. Cuando diste la vuelta a la esquina me oculté detrás del árbol y me quedé quieta observando tus pasos y escuchando. Te seguí. El sonido era cada vez más nítido. Provenía de ahí, de ti, de mí. Me senté en el portal de al lado y soporté el descenso de las temperaturas que se iba apoderando de mis huesos. Abrí los tímpanos y cerré los ojos para volar y escuchar pero un ruido intenso y fuerte penetró de golpe en mi cerebro. No pude soportarlo más. Grité. Saliste y me viste. Estaba muerta de miedo. No sabía dónde estaba ni dónde podía ir. Los abrí. El pitido cesó y mi cuello sigue sosteniendo mi cabeza. No. No ha sido otro dèja vu. Las mismas marcas. No me he movido de casa.

viernes, 1 de octubre de 2010

La cuenta, por favor

100 horas sin respirar andando sobre arenas movedizas cruzando los límites entre la ficción y la realidad. Coincidimos cruzando la frontera entre el oasis, rodeado de cactus secos por la escasez de agua y los prados verdes, plagados de amapolas que envolvía la lluvia. Al anochecer, la luna llena nos reunió a todos bajo la misma cuadratura del círculo. No me puedo quitar de la cabeza a esa chica solitaria de mirada perdida, sentada en aquella piedra. No dejaba de asentir mientras pensaba con cara de desencajada. No movía ni un dedo, sólo la cabeza cada 4 segundos. Me recordaba a la chica cabizbaja de la estatua situada en esa calle ruidosa que ya dejamos atrás.
-No llegues tarde- le decía un chico. No sé de dónde salió pero llamaba la atención su intensa mirada que no aprovechaba observando únicamente sus pies hundidos por los granos de arena.
- Me retrasé, sí- susurraba ella-
-¿Qué esperabas?- le contestó mientras desaparecía entre la comitiva que le esperaba a unos 100 metros.
-Sólo 5 minutos- respondió haciendo uso de su instinto animal entre impulsos adolescentes indomables prendados de restos olvidados que volaron con el viento que nos envolvía al resto.
Me asusté. No la conocía pero parecía tan frágil…. Cuando me iba a acercar me hizo partícipe de su conversación -300 segundos, el mismo tiempo que tardé en encontrar vegetación en el desierto. Hola. Adiós. Hasta luego. No, nos vemos ahora, el mismo tiempo que tardé en saludar a los compatriotas. Cuando pisé su última huella marcada en la tierra, le vi dar patadas a los alambres que le impedían el paso-.
Se volvió a acercar. -Llegas tarde-repetía él despegándose de los brazos de ella que le envolvían. No entendía nada y aunque la buscara, no encontré la complicidad entre las miradas que nos rodeaban. Él la deseaba y sin embargo... se alejaba...
-LO SIENTO-. Su timbre de voz, temblaba.
Intenté separarme para no interferir en sus conversaciones pero antes de dar media vuelta, clave mis ojos en ella. Me vi reflejada en su iris y, sin despejar la mirada, no dude en darle voz a su conciencia: -Es fácil elegir la levedad para no asumir el peso de los actos-. Se enfureció. -¡Cállate! No entiendes nada. Lárgate-. -Lo peor de ser fantasma es que hay mucha competencia. No hay corazón, sin razón-. Me largué sin esperar contestación.
Estaba muerta de frío. El clima en el desierto es extremo. Los días son calurosos y las noches, heladas. Me fui a correr para sentir mis huesos, intentado no ahogarme. Despegaste y aterrizaste. Aquella historia me resultaba tan familiar…. Sus palabras no dejaban de perseguirme…. Un escalofrío recorrió todo mi cuerpo.Le observé escondido detrás del algarrobo espiando el siguiente movimiento.
-¿Qué haces aquí?-
-Me mudé antes que tú ¿Recuerdas?-
-¿Cómo sabes quién soy? Te reseteé-
-¿Vienes?-
-No. Vuelvo-
-¿Otra vez?-
-No. Soy tu flashback-
-Ah… Entonces no dejes de asomarte a la ventana-
-¿Para ver el mismo cielo?-
-No. Las estrellas-
Salí andando, corrí, navegué, regresé en bici y cogí el avión. Cuando sonó el despertador, despegué….. Jueves. 09:45. 5 minutos remoloneando, sólo la tercera parte de un cuarto de hora. No puedo retrasarme. Me ducho. Me visto. Hoy, café en la estación.
La cuenta, por favor.
-Estás invitada-

martes, 28 de septiembre de 2010

2046

“Una vez me enamoré, pero ella me dejó. Fui a 2046, pensé que quizás estaría esperándome ahí. Pero no la encontré ¿Me amaba? Nunca lo averigüé. Quizás no debía saberlo. No puedo dejar de preguntarme si me amaba. (...)
-Quizás la respuesta es un secreto que nadie debía saber (...)
-Lentamente comencé a dudarlo. Tal vez la razón por la que no contestaba no era que sus reacciones fueran retrasadas, sino que simplemente ella no me amaba (...)
-Necesito verte. Si sigues pensando que no debemos estar juntos, dímelo con franqueza.
Ese día, hace seis años, un arco iris iluminó mi corazón. Aún sigue ahí. Como una llama que arde en mí.
-¿Qué sientes tú por mí? ¿Un arco iris después de la lluvia? ¿O… acaso… ese arco iris se borró hace tiempo? Espero tu respuesta (...)
-Cuando no aceptas un no como respuesta, todavía habrá esperanza de obtener lo que quieres
-(...) Si alguna vez quieres volver, te cobraré lo mismo.
-Cuando nuestros caminos se cruzaban, pretendíamos no vernos (...)
– No recuerdo hace cuánto estoy en este tren. Empiezo a sentirme muy solo...
– (...) El amor es una cuestión de tiempo
– ¿Puedes decirme lo que sientes? (...)
– El amor es una cuestión de coordinación. De nada sirve encontrar a la persona adecuada muy pronto o muy tarde
-¿Me amas o no?
-Tengo miedo a tu respuesta (...)
-Ella me pregunta si puedo cambiar el final de la historia.
-Veremos qué se puede hacer.
-Tal vez un día escapes de tu pasado, si lo haces búscame.
-En el amor no puedes traer a un sustituto"
Diálogos sueltos de 2046
Wong Kar-wai

jueves, 16 de septiembre de 2010

Reflejos a medianoche

Esta noche, tu silueta se ha fundido de destellos mientras dormía. Te he visto reflejado en el cristal. Confundí el sonido de las gotas de la lluvia asomándose, con tus movimientos trepando hacia el último piso. Te encontraste la ventana abierta y entraste. Te colaste sin preguntar. Necesitabas cobijo, resguardarte para no mojarte. Yo, contemplarte. Empezaba a preocuparme la idea de que hubieras podido resultar herido en la eterna batalla sin ganadores ni vencedores. Hacía días que el cartero no llamaba a la puerta ni dejaba noticias en mi buzón. Impaciente, necesitaba saber que no te habían disparado. No, todavía no. Al momento contestaste. Y en ese instante, sólo en ese maldito instante, deseé que no sería mala idea que empezaras a habituarte a aquel horror y a ese olor a mugre de las víctimas que vais dejando por el camino y desaparecieras entre el batallón. Cogí la botella vacía de la mesilla e intenté introducir el papel con tu respuesta para que las olas te entregaran mi mensaje, pero mi mano tiembla al desnudar tu nombre. Lo descubriste a través de mis ojos. Agarraste mi mano con fuerza y apretaste la otra en mi costilla para que no volara con el aire. Mantuve los cinco dedos inmóviles. Cerramos los ojos, nos arrastramos y corrimos cogidos siguiendo la luz que nos guiaba hacia el destino que eligiéramos. “¿Dónde quieres ir?”-Gritabas- “A Praga, por ejemplo”-"Arropaté que refresca"-añadiste-. Sólo teníamos que saltar dos nubes, saludar a la luna, sonreír al sol y escalar dos estrellas, para encontrarnos en esa enorme plaza frente a la estatua de Franz Kafka.
Tú también la viste ¿Verdad? Porque.... ¿Eras tú? …. ¿O lo soñé?

viernes, 10 de septiembre de 2010

Eclipse solar

Abro la ventana sin esperar tu llegada. Viniste. Me oíste.

viernes, 27 de agosto de 2010

Bailando bajo la lluvia (II)

Has logrado resucitar mi emoción con tu voz cantando nuestra historia

sábado, 21 de agosto de 2010

Transmission

Siento que no siento. Lo siento. Obvié sentirte y ya es tarde. Te fuiste sin despedirte y ahora, aterrizamos sin saludarnos. "Pienso, luego existo" ¿Es posible existir sin emociones ni ilusiones tangibles a tu lado? No hay policías ni ladrones a quienes denunciar su robo. Se desprendieron con el movimiento de las helices al despegar. Viajamos al otro mundo sin sobrecargar la espalda. No existe el negro, el blanco o el gris; no hay colores ni figuras capaces de distorsionar realidades sobrevolando las nubes. Dejó de llover y el sol no abrasa. Se acabaron las comas, los puntos suspensivos y las comillas que definían los estados. Sin dudas, no hay dilemas. La alarma anunció la huída. Y yo, sorda; y tú, antes de ayer partiste. Y yo, ciega; y tú, ayer desapareciste. Ahora paseamos ausentes para no mirarnos, hablando sin desearnos, sin temor a tropezarnos. Mía, sólo mía, y quizás, cuando regrese el color de la carta del Rey de corazones, tuya también para vencer la partida del solitario.

viernes, 6 de agosto de 2010

Primeras impresiones (no hay acentos en este abecedario)

Me detengo, miro y observo en la distancia. El mar turquesa que separa Europa de Asia me ha contagiado su transparenciıa devolviendome la claridad. Es tanta la riqueza de este lugar, que para no dar la espalda a mis cinco sentıdos y no perder un detalle, se me ha olvıdado mirar atras a pesar de los kılometros que he volado para descubrir estos rincones. Todo ha cambiado. He perdıdo las palabras que escribi formando frases ıntermınables pintadas de confusion en este vıaje. Se han ıdo con la brısa marına del sur del paıs. Aqui los minutos son segundos. No existe la prisa. Hasta que no se llene el autobus, no sale de la estacion. Si tienes que enlazarlo con el ferry y lo pıerdes, paciencia, llega otro. Aprovecha y mira a tu alrededor.

martes, 27 de julio de 2010

Bienvenido Paraíso

Las semanas y meses convertidos en segundos, se han disfrazado de noches y días sin fin. Soy incapaz de saborear tus imágenes cuando paso tan deprisa por tu lado. Necesito dejar de escuchar este ruido para poder contemplarte. Este breve paréntesis me ha alejado de ti. No salgo de casa para no verte. Aire puro, sí, pero no el suficiente para desenredar los nudos que arrastra la gran ciudad. Me cansa andar por tus calles respirando el humo que dejas en cada paso que doy. Tengo que depurarme para poder volver. Cambio mis bailes por la danza del vientre, temporalmente. He encontrado el escenario perfecto para alejarme, respirar y regresar. Todo es diferente. Viajo con maleta para traerte el aire de El Paraíso, el equipaje ligero, para que no me peses. No sustituiría tus atardeceres en tu Templo de Debod por la Mezquita Azul. Preciso re-ciclarme. Por eso te dejo sin decirte adiós.